Sus descubridores lo bautizaron como «pollo del infierno» (Anzu wyliei) por su extraño aspecto: Un cuerpo probablemente cubierto de plumas de tres metros de largo y metro y medio de alto, pico sin dientes, patas de avestruz, enormes garras, una cola larga y robusta y, coronando todo el conjunto, una gran cresta redondeada. Este dinosaurio habitó hace 66 millones de años Norteamérica. Los palentólogos del Museo de Historia Natural Carnegie en Pittsburgh (EE.UU.) que encontraron sus fósiles creen que la especie era omnívora y comía carne y vegetales. Ocupaba llanuras de inundación y con seguridad llevó una vida peligrosa, ya que le tocó compartir su mundo con un fiero competidor, el Tiranosaurio rex.



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