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Mostrando entradas de junio, 2022
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  Quince cuernos en la cabeza para defenderse de sus posibles agresores, aunque con estas características, no debía tener muchos. Así se las gastaba el  Kosmoceratops richardsoni , un  dinosaurio gigante  descubierto por paleontólogos norteamericanos en un yacimiento al sur de Utah. Según las recreaciones realizadas por los expertos tenía un hueso sobre la nariz, uno encima de cada ojo, otro en mejillas y diez en el comienzo de la joroba (el margen posterior del volante óseo), con lo que podría ser el dinosaurio con la  cabeza más ornamentada del mundo . "Es uno de los animales más asombrosos que hayan existido", asegura el director de la expedición, Scott Sampson, del Museo de Historia Natural de Utah, los responsables del proyecto.  
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  Pequeño y cabezón El ligero Acrotholus  audeti de Canadá (40 kilos y 1,80 metros de longitud) lucía un cráneo monumental, como si llevara puesto un casco, compuesto por un hueso sólido de más de 10 cm de espesor. Grueso y abombado por encima de sus ojos, el cráneo servía para exhibirse ante otros miembros de su especie, pero también pudo haber sido utilizado como una potente arma para pelearse a cabezazos
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  El dinosaurio nadador El Koreaceratops, descubierto en Corea del Sur, llevaba una vida semiacuática hace 103 millones de años. Era bípedo, herbívoro y medía alrededor de metro y medio de longitud. Se ayudaba de una cola plana para moverse en el agua
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EL Eodromaeus, que significa «el corredor de la madrugada», era todo un velocista. Hallado en Argentina, este depredador vivió hace unos 320 millones de años, en los albores de la era de los dinosaurios. Poseía un cuello estilizado y una cola larguísima, medía casi dos metros de largo y pesaba entre 4,5 y 7 kilos, poco más que un perro pequeño. Los paleontólogos lo consideran el origen de una larga saga de carnívoros que culminaría con la aparición del Tiranosaurio rex. 
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  Colmillos de vampiro y cara de loro Este dinosaurio de pequeño tamaño (pesaba menos que un gato doméstico) y el cuerpo cubierto de cerdas como un puerco espín, tenía una cara semejante a la de un loro y un par de colmillos punzantes como los de un vampiro. El Pegomastax africanus (mandíbula gruesa de África) era herbívoro y habitó la Tierra hace 200 millones de años, cuando el supercontinente Pangea comenzaba a dividirse en dos. Sus restos aparecieron originalmente en los años 60 en Sudáfrica, pero no fue hasta 2012 que se dio a conocer como una especie diferenciada.
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  Este dinosaurio  tiene el dudoso honor de haber sido considerado “uno de los dinosaurios más raros que han existido nunca”. Su nombre completo,  Deinocheirus mirificus , significa “manos horribles y extrañas”, un nombre muy revelador: porque  lo más notable de este animal son sus enormes brazos en proporción con su cuerpo  -rematados por unas garras igualmente desproporcionadas-, además de un cráneo alargado en forma de pico y una enorme joroba. Stephen Brusatte, un paleontólogo que se dedicó a la investigación del  Deinocheirus , sostiene que sus manos y garras funcionaban como un recolector indiscriminado de comida y las usaba también para excavar y romper ramas
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  Mamenchisaurus Más que cualquier otro dinosaurio, el  Mamenchisaurus  lleva el concepto “cuello largo” a un nivel exagerado:  su cuello medía entre diez y quince metros y suponía casi la mitad de la longitud total de su cuerpo . Más que preguntarnos por qué, puesto que su ventaja para alimentarse es evidente, la cuestión es cómo logró desarrollarlo tanto. El secreto parece estar en sus vértebras, que eran huecas y sorprendentemente ligeras para su tamaño, lo que le permitía mover el cuello sin dificultad; además, poseía unas costillas cervicales que actuaban como un mecanismo de soporte del peso.
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  Sus descubridores lo bautizaron como «pollo del infierno» (Anzu  wyliei) por su extraño aspecto: Un cuerpo probablemente cubierto de plumas de tres metros de largo y metro y medio de alto, pico sin dientes, patas de avestruz, enormes garras, una cola larga y robusta y, coronando todo el conjunto, una gran cresta redondeada. Este dinosaurio habitó hace 66 millones de años Norteamérica. Los palentólogos del Museo de Historia Natural Carnegie en Pittsburgh (EE.UU.) que encontraron sus fósiles creen que la especie era omnívora y comía carne y vegetales. Ocupaba llanuras de inundación y con seguridad llevó una vida peligrosa, ya que le tocó compartir su m undo con un fiero competidor, el Tiranosaurio rex.
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  Concavenator Su nombre completo es  Concavenator corcovatus , que significa “el cazador jorobado de Cuenca”, y es un ejemplo de diversos tipos de dinosaurios que presentan una o varias jorobas, resultado de unas vértebras excepcionalmente altas alrededor de la zona pélvica. La función de dichas jorobas sigue siendo un misterio a día de hoy:  la teoría más obvia, es decir que servían como reservas de agua o lípidos, resulta inconsistente con el clima del Cretácico , un periodo generalmente húmedo y con abundancia de presas -puesto que se trataba de un dinosaurio carnívoro. El enigma no termina ahí, ya que este dinosaurio poseía también una especie de espinas en los antebrazos: su función desconcierta a los expertos, puesto que no tienen ninguna utilidad aparente, y por ahora la única teoría es que sirvieran como base a algún tipo de plumas u otras estructuras queratinosas
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  Therizinosaurus Su nombre significa “lagartos guadaña” y resulta evidente el por qué: sus garras medían alrededor de medio metro y son las más largas de cualquier dinosaurio conocido. Inicialmente se pensó que las usaban como arma frente a los depredadores, especialmente porque la constitución de sus brazos les habría permitido dar zarpazos muy potentes. Sin embargo, posteriormente se constató que  las garras eran demasiado frágiles para constituir un arma efectiva  y solo habrían tenido un efecto disuasorio. Otras teorías sostienen que las usaban para arrancar el follaje del que se alimentaban, para excavar madrigueras, como agarre al escalar a los árboles o para hurgar en cavidades en busca de comida como hacen los osos.
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Amargasaurus Este dinosaurio de cuello largo destaca por tener unas  largas protuberancias en las vértebras cervicales , que externamente podrían haber tenido forma de pinchos o de vela. Su aspecto y función son todavía objeto de debate, aunque la mayoría de paleontólogos considera la hipótesis de los pinchos más probable que la de la vela. En tal caso, su función más evidente sería la de espantar a los depredadores o incluso atacarlos, de forma similar al órix o el antílope sable gigante. Otras hipótesis con menos aceptación apuntan a combates entre machos por el derecho de apareamiento o a un  reclamo sexual para las hembras
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  El  Incisivosaurus gauthieri  es más parecido a un avestruz que a una gallina, pero lo que llama poderosamente la atención en este  dinosaurio  son sus inmensos dientes incisivos, los que le dieron su nombre. Esta especie vivió hace 128 millones de años en lo que hoy es noreste de China. Esos enormes dientes son más parecidos a los de un roedor mamífero que a cualquier reptil o ave. Al parecer le servían para comer plantas, por lo que esas garras que también tiene, no eran de cazador, sino seguramente alguna defensa. No era muy grande, no medía más de un metro de largo, pero su cráneo medía unos 10 centímetros, con un hocico muy largo, ocupaba más de la mitad del cráneo.
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  Si alguien les dijese que un Gigantoraptor   está yendo en su dirección, correrían totalmente aterrorizados, sin duda. Si nos dijesen que la que viene a buscarnos es la gallina más grande del mundo, nos daría un poco de risa, a lo sumo. Pero lo cierto es que el   Gigantoraptor erlianensis   es un   dinosaurio   al que los artistas han decidido caracterizarlo de un modo que semeja una gallina gigante asesina, como pueden ver en las imágenes. Lo cierto es que este dinosaurio, que vivió hace 70 millones de años en lo que hoy es el norte de China, medía unos ocho metros de largo, y casi cuatro metros de altura. Seguramente era emplumado, ya que pertenece a una familia de dinosaurios que todos tenían plumas.
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  El  Ouranosaurus nigeriensis  es un  dinosaurio  que nos hace pensar en el dolor de espalda que tendría, ya que recuerda al pobre jorobado de Notre Dame. Sus pequeños brazos parecen no servir ni para piernas delanteras. Como si fuera poco, tiene cara de pato. En el dibujo que les colocamos arriba le da un aspecto de lo más extraño a este dinosaurio que vivió hace 110 millones de años en lo que hoy es Niger, África. Llegó a tener unos 7 metros de largo. 
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Empezemos con el genero Tsintaosurus que como veran tiene un cuerno de lo las extraño por lo que le han llamado"dinosaurio unicornio".Este  genero de dinos esta representado por una unica especiae y vivio hace unos 70 millones de años en lo que hoy es la provincia Shandong, en Cina, Media unos10 metros de largo y llegaba a los 3,6 metros de altura. Era vegetariano. No se sabe realmente para que servia ese extraño cuerno, pero era muy posible que fuese algun ornamento para conseguir pareja.